Acámbaro, Guanajuato. – La profunda devoción a la Virgen del Refugio, figura de origen jesuita y protectora de caminantes, se conmemora en Acámbaro al cumplirse 180 años de su llegada a la provincia de Michoacán y 80 de su coronación pontificia. Esta advocación mariana, intrínsecamente ligada a la de la Virgen Peregrina de tradición jacobea, se convirtió en un símbolo de guía para los misioneros que evangelizaban el norte y occidente de la Nueva España.
La imagen, que se dice llegó a Acámbaro en 1845 con una misión, pronto adquirió un carácter protector para el pueblo, especialmente durante una epidemia de cólera en el siglo XIX. Su culto se fortaleció, llegando a ser un punto de referencia para peregrinos de toda la República.
La culminación de esta devoción se materializó en 1946 con la coronación pontificia de la imagen. El evento involucró a prácticamente todos los sectores de la población acambarense, quienes participaron activamente en preparativos que incluyeron carros alegóricos, bandas musicales, pirotecnia y adornos festivos en calles y templos. La ceremonia fue presidida por el arzobispo de Michoacán, monseñor Luis María Altamirano y Bulnes, y el arzobispo de México, Dr. Luis María Martínez.
Hoy, Acámbaro se erige como un destino de peregrinación, consolidando a su Virgen del Refugio como uno de los santuarios más visitados del siglo XX, un fenómeno documentado incluso por el antropólogo inglés Víctor Turner. La celebración actual reafirma el profundo arraigo de esta devoción y el papel central de la Virgen en la identidad acambarense.
