La propuesta de gravar productos con menor contenido de azúcar busca promover el consumo saludable y reducir riesgos de salud pública en el país. En el contexto del paquete económico para 2026, las autoridades mexicanas presentaron una actualización en la estrategia fiscal dirigida a las bebidas azucaradas y endulzadas no calóricas. La propuesta propone establecer una diferenciación en los impuestos especiales, desglosando un gravamen de aproximadamente 3.08 pesos por litro para productos con contenido calórico y otro menor para aquellos sin azúcar, con el objetivo de incentivar su consumo en beneficio de la salud pública. Este anuncio se realizó justo antes de que la Cámara de Diputados comenzara la discusión formal sobre la ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). En la reunión, la presencia de funcionarios fue limitada, ya que sólo participó el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, sin la inclusión de todos los grupos parlamentarios. Entre los asistentes estuvieron representantes del sector salud, como David Kershenobich, secretario de Salud, y Eduardo Clark, subsecretario de Integración y Desarrollo del Sector Salud, así como ejecutivos de Coca-Cola México y la Asociación Mexicana de Bebidas. Los funcionarios explicaron que el propósito de las modificaciones no es únicamente recaudar fondos, sino promover una reducción en el consumo de azúcar. Además, se aseguró que las acciones buscan resguardar la salud de la población mediante campañas y políticas que disminuyan la ingestión de ingredientes nocivos en las bebidas. Sin embargo, todavía no existe un mecanismo definido para destinar de manera específica los fondos recaudados en atención de enfermedades relacionadas con el consumo excesivo de azúcar, aunque se informó que los recursos podrían canalizarse a través de fondos destinados a la salud en el presupuesto anual, si se encuentra la estructura jurídica adecuada. La presidenta Claudia Sheinbaum ha dejado en claro que cualquier ingreso
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