El fiscal general anunció su renuncia para ejercer como embajador de México en un país extranjero, mientras que Ernestina Godoy sería designada fiscal de control, sujeto a decisión del Senado.
En una decisión que marca un cambio significativo en la estructura del sistema de justicia mexicano, Alejandro Gertz Manero comunicó formalmente su intención de dejar el cargo de fiscal general de la República para asumir funciones diplomáticas en el extranjero. La propuesta fue hecha y aceptada en una breve reunión, con la intención de cerrar un ciclo en la fiscalía que cumplirá casi siete años en funciones. Durante su gestión, Gertz Manero tomó la decisión de nombrar interinamente a Ernestina Godoy como fiscal especializada en control de constitucionalidad, en espera de que el Senado decida sobre la continuidad de su participación en la fiscalía. La mandataria del país resaltó la integridad y compromiso de Godoy, destacando sus resultados durante su etapa como fiscal en la Ciudad de México y dejando claro que la confirmación final dependerá de las instancias legislativas. La transición refleja cambios en la alta gestión del sistema judicial de México, en un contexto de fortalecimiento institucional y transformación del liderazgo en el Ministerio Público.
Este movimiento también representa un paso en las carreras públicas de los protagonistas, consolidando el papel de Godoy como una de las figuras de mayor reconocimiento en la justicia local, mientras que Gertz Manero busca expandir su influencia en el escenario internacional, significando una rotación importante en los cargos de gobierno.
