El expresidente admitió que impulsar los salarios ha beneficiado el consumo interno y la economía, y expresó su deseo de haber actuado diferente en el pasado.
En un análisis que rompe con su postura anterior, el exmandatario Vicente Fox expresó públicamente su aprobación por el incremento al salario mínimo implementado en los últimos años. Argumentó que esta política ha tenido un impacto positivo en el poder adquisitivo de la población y ha consolidado la recuperación del consumo interno en el país. Además, señaló que, de tener una nueva oportunidad, tomaría decisiones distintas a las que aplicó durante su administración presidencial, entre 2000 y 2006, priorizando mayores aumentos en los salarios.
Fox recordó que en su sexenio enfrentaba presiones del sector empresarial para moderar los incrementos salariales, bajo el argumento de mantener la competitividad y evitar un aumento en los precios. Sin embargo, en su opinión actual, considera que esas recomendaciones eran equívocas y que los efectos del crecimiento del salario mínimo han impulsado la economía local, aún en tiempos de crisis económica y conflictos internacionales que generan incertidumbre.
El expresidente también señaló que, frente a la realidad actual, es necesario adoptar posturas firmes que apoyen al trabajador y fomenten un mayor consumo, sin dejarse influenciar por presiones externas. Además, enfatizó que la mentalidad empresarial debe evolucionar para adaptarse a estos cambios y aprovechar las oportunidades que surgen del fortalecimiento del mercado interno.
Por otro lado, la discusión acerca del salario mínimo y sus efectos en la economía ha cobrado relevancia en los análisis económicos recientes, señalando que políticas salariales progresivas pueden contribuir a disminuir la desigualdad y fortalecer la economía doméstica a largo plazo. La postura de Fox refleja esta tendencia de reconsideración sobre mecanismos que antes consideraba perjudiciales, en un contexto donde la política social y económica requieren enfoques innovadores.
