Washington, D.C. – El director del Kennedy Center, Richard Grenell, ha exigido un millón de dólares al jazzista Chuck Redd por negarse a participar en un evento en el recinto artístico, tras el controvertido cambio de nombre que ahora incluye al expresidente Donald Trump.
Chuck Redd, baterista y vibrafonista de 67 años, ha sido anfitrión del evento anual de Jazz de Nochebuena en el Kennedy Center durante años. Sin embargo, canceló su participación poco después de que la junta directiva anunciara la modificación del nombre del emblemático recinto para incorporar el de Donald Trump, denominándolo provisionalmente “Donald Trump and the John F. Kennedy Memorial Center for the Performing Arts”.
Richard Grenell, quien también tuvo un cargo en la administración de Trump, amenazó con demandar al músico por su retiro del evento. Según una carta obtenida por el Washington Post, Grenell calificó la decisión de Redd como “intolerancia clásica y muy costosa para una institución artística sin fines de lucro”, argumentando que la cancelación fue una respuesta directa al cambio de nombre que honra los esfuerzos de Trump.
Redd confirmó a CNN que su cancelación se debió a su oposición al cambio de nombre. “He estado actuando en el Kennedy Center desde el comienzo de mi carrera y me entristeció ver este cambio de nombre”, declaró el músico.
Por su parte, Roma Daravi, vicepresidenta de relaciones públicas del Kennedy Center, manifestó en un correo electrónico al Washington Post que los artistas que cancelan por motivos políticos carecen de principios, calificándolos de “egoístas, intolerantes y que no han cumplido con el deber básico de un artista público: actuar para todas las personas”.
Grenell, a través de su cuenta de X, afirmó que “no permitirá” que los artistas cancelen espectáculos en el Kennedy Center “sin consecuencias”, argumentando que “la izquierda está boicoteando las artes porque Trump las apoya” y que “las artes son para todos”.
El Kennedy Center, creado por el Congreso como centro de artes culturales de la nación, fue nombrado en honor a John F. Kennedy en 1964. La junta directiva, seleccionada por Trump, votó la semana pasada a favor de añadir su nombre al monumento conmemorativo. Sin embargo, esta decisión ha sido impugnada por la congresista Joyce Beatty, quien presentó una demanda alegando que se requiere una ley del Congreso para oficializar el cambio de nombre.
Miembros de la familia Kennedy, incluyendo a Maria Shriver y Joe Kennedy, han criticado la iniciativa de Trump de colocar su nombre junto al de su pariente. “Es incomprensible que este presidente en funciones haya intentado renombrar este gran monumento dedicado al presidente Kennedy”, escribió Shriver en Instagram.
Adicionalmente, la venta de entradas para eventos en el centro ha disminuido desde que Trump reemplazó a la junta directiva anterior. Informes del Washington Post señalan que las entradas para espectáculos de orquesta, teatro y danza son más bajas este año en comparación con los niveles previos a la pandemia de coronavirus. Al menos 20 producciones han cancelado o pospuesto sus espectáculos en respuesta a la reestructuración de la junta directiva en febrero.
