Se busca limitar la exposición del candidato libertario ante los resultados electorales y desafíos económicos ante una semana decisiva.
En la coyuntura previa a las elecciones legislativas, las autoridades nacionales evalúan medidas para reducir la presencia pública del candidato Javier Milei durante los últimos días de campaña. Se reporta que en la administración central analizan cómo gestionar las apariciones del referente de La Libertad Avanza, dado su accumulo de nerviosismo, agotamiento y dificultades en diversas entrevistas recientes. La tensión también se extiende a la estrategia de presentar los resultados electorales, incluyendo los de la contienda de senadores y diputados, mediante un formato que simplifique la interpretación sin revelar detalles de ciertos distritos, en un intento por influir en la percepción pública. Además, las expectativas económicas establecen distintos escenarios para el rechazo o aceptación del electorado, con posibles implicaciones que van desde estabilidad hasta fuerte devaluación, dependiendo de los resultados. Por último, en las alturas del gobierno analizan la posible llegada de Santiago Caputo como jefe de gabinete, quien requiere un mal desempeño electoral para consolidar su posición, en una compleja trama de decisiones y previsiones ante un momento crucial en la política argentina.
