Nueva York, Estados Unidos. – El gobierno estadounidense ha ampliado su ofensiva judicial contra Nicolás Maduro, incluyendo en una acusación formal a su esposa, Cilia Flores, a su hijo Nicolás Maduro Guerra, y a otros familiares y colaboradores cercanos. Los acusa de participar en una red internacional de narcotráfico, narcoterrorismo, uso de armas y lavado de dinero, según documentos del Departamento de Justicia emitidos durante la administración de Donald Trump.
La acusación, presentada ante la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York, detalla que este presunto esquema criminal habría operado durante más de dos décadas, utilizando cargos públicos, infraestructura estatal y protección militar para facilitar el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos y lavar los recursos obtenidos.
Entre los señalados directamente se encuentran Cilia Adela Flores de Maduro, ex presidenta de la Asamblea Nacional; y Nicolás Ernesto Maduro Guerra, actual legislador. El documento judicial también menciona a otros familiares políticos y colaboradores, algunos de los cuales ya han sido condenados previamente en Estados Unidos por delitos similares.
Los cargos federales específicos incluyen conspiración de narcoterrorismo, tráfico internacional de drogas, uso de armas de guerra y decomiso de bienes. Se atribuye a Cilia Flores un papel como enlace político y facilitadora, mientras que a Nicolás Maduro Guerra se le señala por su participación directa en la logística del tráfico y coordinación de envíos.
Las autoridades estadounidenses enfatizan que se trata de una acusación formal y no de una sentencia, por lo que los implicados se presumen inocentes hasta que se demuestre lo contrario en un juicio. El objetivo de esta estrategia, según el documento judicial, es desarticular redes de narcotráfico de alto nivel, limitar el uso de estructuras estatales para actividades criminales y ejercer presión económica sobre los implicados.
