Las fuertes precipitaciones causan congestiones y afectaciones en vialidades, evidenciando la vulnerabilidad ante eventos climáticos extremos. El 18 de agosto, el municipio de Tlalnepantla, en el Estado de México, enfrentó intensas lluvias que provocaron inundaciones en varias calles principales. Las precipitaciones superaron los 25 mm en algunas zonas, generando obstáculos significativos para conductores y peatones. En particular, la zona de San Rafael, cercana al penal de Barrientos, se vio afectada por el nivel alto del agua, que cubrió banquetas y avenidas, reduciendo a la mitad el paso peatonal y vehicular. Los reportes indican que las inundaciones complicaron la movilidad urbana y provocaron congestiones vehiculares en avenidas como Prolongación Avenida Hidalgo, además de encharcamientos frente a estaciones de tren suburbano. Estas condiciones respondieron a un canal de baja presión unido a la humedad proveniente del Golfo de México, sumado a la entrada de humedad y inestabilidad atmosférica que favorecieron lluvias intensas en varias alcaldías del Valle de México, incluyendo Azcapotzalco, Gustavo A. Madero y Miguel Hidalgo. Las autoridades meteorológicas alertaron sobre lluvias de hasta 50 mm en 24 horas, acompañadas de relámpagos y vientos que alcanzaron ráfagas de hasta 45 km/h, estableciendo un escenario de riesgo para zonas vulnerables. En estos casos, las recomendaciones oficiales sugieren preparar rutas de evacuación anticipadas, mantener un botiquín de primeros auxilios, limpiar canales y desagües, y seguir las indicaciones de protección civil. Es vital evitar cruzar ríos o calles inundadas, pues el agua puede tener una velocidad mayor a la que se percibe a simple vista. La calma y la atención a las instrucciones gubernamentales son esenciales para minimizar riesgos, así como reportar cualquier emergencia a las autoridades correspondientes. Este suceso ratifica la necesidad de fortalecer la infraestructura urbana y sistemas de drenaje para afrontar eve
