La agencia crediticia destaca la solidez económica, manejo de deuda y mayor autonomía fiscal de la capital, fortaleciendo su confianza ante inversionistas.
La reconocida agencia de calificación crediticia Fitch ha asignado a la Ciudad de México su máxima nota dentro del territorio nacional, reconociendo la estabilidad y solidez de sus finanzas públicas. Este reconocimiento refuerza la percepción de que la capital mantiene un manejo responsable de sus finanzas, con niveles de deuda manejables y un crecimiento constante de sus ingresos propios.
Este respaldo es aún más relevante considerando que, en los últimos años, la Ciudad de México ha logrado reducir su dependencia respecto a recursos federales, disminuyendo del 57% al 53% de sus ingresos provenientes del gobierno central. Esto refleja una mayor autonomía financiera, permitiendo a la ciudad diseñar estrategias presupuestales más flexibles y adaptadas a sus necesidades específicas.
A pesar de tener una de las deudas más altas del país en monto absoluto—cercana a los 105 mil millones de pesos a finales de 2024—fitch señala que la estructura de financiamiento, garantizada en su totalidad por participaciones federales, mitiga riesgos de incumplimiento y fortalece la posición de la ciudad ante los mercados. La reducción de la deuda en 2025 demuestra un compromiso con la disciplina fiscal, y el nivel moderado de endeudamiento autorizado contribuye a mantener su estabilidad.
Por otro lado, la agencia advierte que la ciudad enfrentará desafíos futuros en áreas como movilidad, agua y salud, especialmente con la transición al modelo IMSS-Bienestar, que implicará mayores inversiones y gastos. Sin embargo, la capacidad de recaudación y la disciplina fiscal de la ciudad proporcionan un margen para absorber estos costos sin comprometer su estabilidad.
Este reconocimiento sitúa a la capital en una posición privilegiada para acceder a financiamiento en mejores condiciones y fortalecer proyectos estratégicos que impulsan su desarrollo urbano, en un escenario económico global de incertidumbre. La calificación refleja un compromiso con la sostenibilidad financiera que, si se mantiene, será fundamental para afrontar los retos venideros.
