La descoordinación entre niveles de gobierno y el crecimiento desordenado aumentan tarifas y dificultan movilidad en la región. La ausencia de una visión integral y coordinada en la planificación del transporte en la zona metropolitana del Valle de Mexico ha contribuido a la problemática de tarifas elevadas y a la fragmentación del servicio, afectando principalmente a los habitantes en zonas periféricas. La expansión urbana descontrolada, impulsada por políticas de vivienda no planeadas y invasiones de terrenos, ha obligado a los residentes a desplazarse cada vez más lejos de sus lugares de trabajo y estudio sin una red pública de transporte adecuada para cubrir esas rutas. El resultado son servicios informales y privados, como microbuses y combis, que operan rutas largas y desgastadas, incrementando los costos operativos y, en consecuencia, los precios para los usuarios. En contraste, la Ciudad de Mexico cuenta con un sistema de transporte sostenido por subsidios y diversas modalidades públicas y privadas que ofrecen tarifas reguladas, mientras que en el Estado de Mexico predominan servicios concesionados con costos variables según cada ruta, llegando hasta los 48 pesos en trayectos largos. La falta de inversión y regulación estatal genera un impacto económico y social significativo, dificultando la movilidad y elevando el gasto diario de miles de habitantes. Este escenario evidencia la necesidad urgente de una visión metropolitana coordinada que optimice recursos, integre servicios y garantice tarifas justas para mejorar la calidad de vida en la región. La planificación integral resulta clave para reducir los costos y facilitar desplazamientos eficientes y accesibles para toda la población.
