La mandataria ha consolidado apoyo ciudadano y avanzan en seguridad, salud y economía, aunque enfrentan retos en derechos humanos y migración. Claudia Sheinbaum celebra un año como presidenta de la Ciudad de México, logrando consolidar una de las mayorías de respaldo en los últimos veinte años, con cerca del 80% de aceptación ciudadana. Este apoyo le otorga una base sólida, pero también le exige ofrecer resultados concretos en diversos ámbitos. Durante su gestión, ha adoptado una política de seguridad más firme, logrando reducir los homicidios en varias regiones hasta en un 25%, combinando estrategias preventivas con acciones contundentes contra el crimen organizado. En los sectores social y de infraestructura, la administración ha inaugurado numerosos hospitales, reforzado el abasto de medicamentos y planteado una serie de proyectos de vivienda para responder a las necesidades de la población. En el ámbito económico, la expectativa es mantener un crecimiento cercano al 1% en 2025, bajo un escenario de inflación controlada y estabilidad en el empleo, en un contexto global de incertidumbre que afecta las relaciones comerciales, sobre todo con Estados Unidos. Asimismo, ha expandido programas sociales dirigidos a niños, jóvenes, mujeres e indígenas, alcanzando a más del 80% de las familias, reforzando así su discurso de justicia social. Sin embargo, temas complejos como la crisis migratoria, que involucra la atención a los migrantes que cruzan el país y el reto de gestionar su ingreso y retorno, siguen siendo una prioridad. En particular, la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, conocido como T-MEC, representa una de las pruebas más importantes para mantener la generación de empleo y atraer inversión extranjera. Por otro lado, aunque ha tomado distancia del liderazgo de López Obrador, la gobernante intenta diferenciarse por un estilo más técnico y menos confrontacional. En la esfera política interna, las tensiones aumentan en torno a figuras
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