La celebración, encabezada por la Jefa de Gobierno, ilumina el corazón de la capital con figuras festivas y se extenderá hasta principios de 2026, promoviendo actividades culturales y turísticas.
El 16 de diciembre de 2024, la Ciudad de México dio inicio oficial a la temporada navideña con el encendido del alumbrado en el emblemático Zócalo Capitalino, liderado por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada. La jornada convirtió al Centro Histórico en un recorrido iluminado, adornado con figuras tradicionales, esferas, moños y campanas, que reflejan el espíritu festivo y atraen tanto a locales como a turistas que disfrutan del espectáculo nocturno.
El encendido no solo representa el arranque de las festividades de fin de año, sino que también refuerza la importancia del Zócalo como uno de los principales destinos turísticos y culturales en la capital, donde las celebraciones se enfocan en promover la convivencia familiar y el espíritu comunitario. La iluminación del Palacio Nacional, con su fachada decorada en tonos vibrantes, se convirtió en uno de los puntos más destacados, marcando el inicio formal de las festividades navideñas.
Además del Pacto, las autoridades han anunciado que las instalaciones permanecerán encendidas más allá de Navidad, hasta después del 4 de enero de 2026, permitiendo así que las familias disfruten del ambiente festivo durante las primeras semanas del nuevo año. Paralelamente, las festividades se expandirán a corredores principales como Paseo de la Reforma y otras plazas públicas, con decoraciones que incluyen más de 30,000 focos LED, estrellas luminosas y adornos gigantes, que buscan descentralizar las celebraciones y potenciar el turismo en diferentes zonas de la ciudad.
En el contexto de estas acciones, la ciudad prepara una agenda con más de 600 eventos culturales, artísticos y recreativos, que fortalecerán la identidad y tradiciones mexicanas en dichas fechas. La estrategia busca convertir las festividades navideñas en un motor de recuperación económica y cultural, poniendo en valor las diferentes expresiones que hacen única a la capital del país.
El éxito de esta iniciativa ilustra la importancia de mantener viva la tradición de las luces navideñas, que no solo embellecen espacios urbanos, sino que también conectan a comunidades y fomentan el turismo, contribuyendo al bienestar social y económico de la metrópoli.
