Durango, Durango. – La tradicional corrida de Año Nuevo celebrada en la Plaza de Toros Alejandra de esta ciudad culminó con una puerta grande para los diestros Arturo Saldívar y Arturo Gilio, quienes ofrecieron una tarde de entrega, emotividad y maestría taurina ante una afición duranguense que reconoció su labor.
Arturo Saldívar demostró su solvencia y oficio en el ruedo, abriendo la tarde con una faena variada y conectando con el público. Con la muleta, supo torear con temple, lo que le valió una oreja en su primer astado. Posteriormente, en su segundo toro, estructuró una faena en redondo, incluyendo pasajes de temple y oficio, que le redituaron otra oreja, consolidando así su triunfo.
El momento más emotivo de la jornada lo protagonizó Arturo Gilio, quien tras una faena de valor y disposición, logró el indulto de “Nevado”, un ejemplar de 490 kilos perteneciente a la Ganadería Pozo Hondo. Acompañado por el Corro de Durango, Gilio emocionó a los asistentes, quienes se pusieron de pie para solicitar más faena y finalmente obtener el perdón para el toro.
Ambos toreros salieron a hombros, cerrando una exitosa jornada taurina que reafirma la pasión por la tauromaquia en Durango y deja un recuerdo imborrable en los aficionados que se dieron cita.
