Productores de Durango, Zacatecas y Chihuahua advierten que retrasos y trabas dificultan la comercialización justo en temporada navideña, afectando a miles de campesinos.
Producto de una reciente movilización y difusión de inconformidades, los agricultores de Durango reportan que el proceso de acopio de frijol, implementado por el programa Alimentación para el Bienestar, avanza lentamente y presenta múltiples obstáculos. Aunque los productores aceptan participar en la iniciativa, señalan que la administración federal y estatal no han tomado medidas efectivas para agilizar la recepción del grano, afectando a miles de campesinos que dependen de esta temporada para vender su cosecha.
En la actualidad, muchos agricultores optan por vender a intermediarios a precios bajos debido a las demoras y restricciones en los centros de acopio oficiales. La temporada navideña, un periodo clave para las ventas agrícolas, intensifica las preocupaciones, pues los bajos precios y las trabas logísticas empeoran la situación. Además, a pesar de existir leyes contra el coyotaje, la aplicación de estas normas en regiones como los llanos de Durango es prácticamente inexistente, lo que perpetúa prácticas abusivas que perjudican a los productores.
La falta de entrega de insumos y los requisitos de calidad para la recepción del frijol agravan el problema, dejando fuera a muchos agricultores que, incluso tras vender a intermediarios, enfrentan pérdidas económicas considerables. Los datos indican que, si bien Alimentación para el Bienestar ha reportado la compra de aproximadamente seis mil toneladas, la cantidad real de producción supera con creces esa cifra, sugiriendo que los intermediarios operan de manera clandestina y sin regulación efectiva.
Históricamente, la región de Durango ha sido una de las principales productores de frijol en México, lo que hace aún más crucial que los programas públicos funcionen de manera transparente y eficiente. La relevancia de una correcta gestión en la comercialización agrícola no solo afecta la economía local, sino también la seguridad alimentaria y la estabilidad social en comunidades rurales.
El contexto actual resalta la necesidad urgente de fortalecer los mecanismos institucionales para asegurar precios justos y procesos ágiles, en un momento en que la agricultura mexicana enfrenta desafíos de mercado y climáticos. La situación refleja fallas en las políticas de apoyo a los campesinos, quienes, además de los obstáculos administrativos, enfrentan condiciones adversas en la temporada más importante del ciclo agrícola.
