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Dresser: Intervención en Venezuela, un nuevo imperialismo petrolero

Denise Dresser critica la intervención en Venezuela, calificándola como un acto de imperialismo petrolero y no un esfuerzo por la democracia.

Por Redacción2 min de lectura
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Ciudad de México. – La periodista Denise Dresser ha calificado los recientes eventos en Venezuela no como una operación para restaurar la democracia, sino como un retorno al imperialismo petrolero en América Latina, impulsado por intereses económicos y de poder más que por principios de justicia.

Dresser argumenta que la intervención estadounidense, liderada por Donald Trump, no se basa en la libertad o el sufrimiento de los venezolanos, sino en el control de las vastas reservas de petróleo del país, estimadas en 303 mil millones de barriles, un valor que asciende a billones de dólares.

Según el análisis, las acusaciones sobre narcotráfico o violaciones a derechos humanos son meros pretextos para justificar la toma de control de los recursos petroleros y la imposición de un gobierno favorable a los intereses de Estados Unidos. La autora señala que Trump ha expresado su intención de controlar Venezuela y recuperar sus intereses petroleros, describiendo la situación como la administración de un botín.

La periodista advierte que la remoción de Nicolás Maduro no garantiza una transición democrática. El problema subyacente, según Dresser, es la estructura de poder del chavismo, una cleptocracia que requiere el desmantelamiento del sistema y no solo el cambio de líder. Critica la preferencia de Trump por figuras como la vicepresidenta Delcy Rodríguez, a quien describe como una pieza clave del chavismo y más negociable para los intereses estadounidenses, en detrimento de líderes opositores con legitimidad democrática propia.

Citando a Anne Applebaum, Dresser expone cómo las autocracias contemporáneas operan a través de redes transnacionales de intereses y negocios sucios, y cómo Trump busca insertarse en este sistema, reemplazando una cleptocracia hostil por una subordinada que garantice concesiones petroleras y un protectorado económico.

Si bien se reconoce la devastación del país bajo el chavismo, el encarcelamiento de opositores y el exilio de millones de venezolanos, Dresser subraya que la crítica a la dictadura no debe llevar a aplaudir la intervención. La historia latinoamericana, con ejemplos como el apoyo a Anastasio Somoza bajo la lógica de “hijo de puta, pero nuestro hijo de puta”, sirve como advertencia de que el criterio principal puede ser la conveniencia y no la democracia.

La intervención estadounidense, según Dresser, no busca el bienestar de los venezolanos, quienes anhelan vivir sin miedo y reconstruir sus instituciones, sino asegurar el control de las reservas petroleras y exhibir poder. El resultado, concluye, es el nacimiento de un petroprotectorado, donde la soberanía se cambia por barriles, y la población termina pagando las consecuencias.

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