Las disputas por cargos y diferencias políticas en distintas regiones amenazan la cohesión del partido oficial, pese a los esfuerzos por mantener la unidad.
En medio de los llamados constantes a la unidad por parte de la dirigencia y la presidencia del país, Morena enfrenta un escenario de profundamente latentes diferencias internas que ponen a prueba su cohesión. La confrontación por puestos de liderazgo y las viejas rivalidades persisten en diversos frentes, evidenciando una fragmentación que preocupa a los dirigentes nacionales.
En el ámbito legislativo, la disputa por la vicepresidencia de la bancada en la Cámara de Diputados generó tensiones cuando trascendió que la diputada Gabriela Jiménez mantenía el apoyo del coordinador Ricardo Monreal, mientras que nuevamente surgieron ruidos en torno a la aspiración de Dolores Padierna Luna por ocupar ese cargo, rumor que fue desmentido por la propia presidenta Claudia Sheinbaum en una conferencia matutina. La legisladora Jiménez ha tenido planteamientos polémicos, incluyendo negociaciones estratégicas que han sido señaladas por algunos como intentos de ampliar el control del grupo.
Por otro lado, rivalidades en la estructura de poder también se reflejan en la disputa por la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, donde la oposición logró colocar a Kenia López Rabadán en la presidencia, provocando roces internos que resultaron en el rechazo de algunos miembros de Morena. La tensión se agudizó cuando las autoridades veracruzanas, encabezadas por la gobernadora Rocío Nahle, presionaron para evitar que Sergio Gutiérrez Luna asumiera la vicepresidencia, reforzando un histórico roce que tiene su raíz en diferencias regionales y aspiraciones personales de liderazgo.
Estos conflictos no se limitan al Congreso. En Querétaro, el gobernador Mauricio Kuri ha señalado que algunos diputados de Morena actúan en contra de propuestas del propio partido relacionadas con temas de seguridad y recursos hídricos, experiencias que refuerzan las fracturas en el interior del movimiento. La presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, admitió que en algunos estados las estructuras legislativas internas enfrentan desafíos de organización y cohesión.
Asimismo, figuras internas como el senador Saúl Monreal mantienen su interés en la sucesión gubernamental, a pesar de las nuevas líneas restrictivas contra el nepotismo en la organización. Monreal ha insistido en que cuenta con el respaldo popular para acceder al cargo, mientras enfrenta obstáculos derivados de las políticas internas del partido y las campañas contra su figura. Por si fuera poco, hechos de violencia han ensombrecido la estructura interna, con denuncias de abuso sexual por parte de una diputada federal contra un legislador local, en un episodio que evidencia la complejidad de la convivencia interna en Morena.
Todo este panorama subraya que, pese a las declaraciones oficiales y los esfuerzos por consolidar la unidad, la realidad política interna del partido muestra un escenario de fracturas y rivalidades que requerirán esfuerzos sustanciales para evitar que afecten su cohesión y su capacidad de acción futura.
