La celebración en la Cámara de Diputados, que incluyó baile y reconocimiento, fue suspendida tras críticas por su horario y contexto político.
La Cámara de Diputados anunció la suspensión de un evento musical programado para la tarde del viernes 7 de noviembre, en el que participaría un grupo de sonideros. La decisión fue tomada tras generar controversia en redes sociales, donde se cuestionó la idoneidad de realizar una fiesta en medio de temas urgentes y afectaciones por eventos climáticos en varias regiones del país. El evento, denominado ‘¡Sonideros de San Lázaro en San Lázaro!’, se había organizado en el marco de un homenaje a la reconocida agrupación La Única Internacional Sonora Santanera, promovido por el diputado Sergio Mayer. Aunque en un principio se aseguró que la actividad sería únicamente cultural, las imágenes y videos difundidos muestran a legisladores bailando durante la celebración, que tuvo lugar en un día en el que también se discutían reformas importantes en materia de aduanas y en medio de crisis por inundaciones.
Es importante contextualizar que las actividades recreativas en espacios legislativos suelen generar reacciones divididas, especialmente cuando coinciden con momentos de seriedad política o emergencia social. La percepción pública establece que el uso del tiempo y recursos en eventos festivos puede interpretarse como una falta de empatía hacia las comunidades afectadas por desastres naturales. En fechas recientes, diversos actores políticos han sido señalados por tomar decisiones o realizar declaraciones que parecen desconectadas de la realidad de quienes enfrentan dificultades, lo cual alimenta el debate sobre la responsabilidad social y la imagen institucional.
El diputado Sergio Mayer defendió el evento en entrevistas posteriores, comparándolo con otras actividades culturales que suelen realizarse en el recinto legislativo, y argumentó que promover la cultura y la música no debería estar restringido, incluso en espacios oficiales. Sin embargo, la polémica por la realización de bailes y homenajes en momentos de crisis sigue vigente, reflejando la sensibilidad social ante el uso del tiempo público en actividades que pueden parecer incongruentes con las necesidades nacionales.
