La ex presidenta prioriza su estrategia en el Consejo de la Magistratura y limita el rol de Wado De Pedro en negociaciones clave, buscando consolidar su influencia.
En un movimiento estratégico, Cristina Fernández de Kirchner ha fortalecido su control sobre las decisiones en torno a la Corte Suprema y ha reducido la participación del senador Wado De Pedro en esas negociaciones, priorizando a otros cuadros políticos de mayor confianza. La ex presidenta busca consolidar su influencia en el peronismo y mantener control sobre los procesos judiciales que la involucran, en un contexto donde también evalúa cómo su entorno responde a los distintos actores del kirchnerismo.
Este ajuste en la relación de Cristina con Wado surge en medio de tensiones sobre el manejo de las candidaturas y las alianzas internas, especialmente tras la condena a prisión que pesa sobre ella y la recuperación del peronismo en la provincia de Buenos Aires. La referencia clave en esta estrategia es Martín Mena, ministro de Justicia bonaerense, considerado un cuadro sólido y leal a la expresidenta, en contraste con el perfil más técnico y próximo a Kicillof de Wado.
Históricamente, Wado controlaba con recelo ciertos expedientes en el Consejo de la Magistratura y tuvo injerencias en nombramientos judiciales durante la administración kirchnerista. Su cercanía a personajes como Julián Álvarez, desplazado del entorno de Cristina, refleja una pérdida de peso político en ese contexto. La decisión de la ex presidenta también coincide con una tendencia del gobernador Axel Kicillof de distanciarse del núcleo más cercano a la exmandataria, en busca de una autonomía política dentro del peronismo.
Este cambio en la dinámica interna del peronismo evidencia cómo Cristina busca fortalecer sus bases y consolidar alianzas que la respalden frente a un escenario político en constante reconfiguración, priorizando la lealtad y una estrategia de control en los ámbitos judicial y político.
