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Tandahabientes y organizadores, en la mira del SAT: regresan al efectivo

Expertos financieros advierten que las tandas podrían regresar al uso de efectivo ante la nueva fiscalización del SAT, que puede interpretar depósitos bancarios como ingresos no declarados.

Por Redacción2 min de lectura
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Saltillo, Coahuila. – Ante el endurecimiento de las fiscalizaciones por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT), los esquemas de ahorro conocidos como ‘tandas’ podrían volver a operar principalmente con efectivo, ante el riesgo de ser malinterpretados por la autoridad fiscal como ingresos no declarados.

Alejandro Flores Espinoza, presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) Coahuila-Sureste, explicó que las tandas, nacidas en la informalidad y basadas en la confianza, solían operar con dinero en físico. Si bien con el tiempo se adoptaron transferencias bancarias para agilizar pagos, esta bancarización ahora representa un riesgo significativo.

El experto detalló que cualquier depósito recurrente o de monto relevante en una cuenta bancaria puede ser analizado por el SAT. Si no se cuenta con documentación que acredite el origen lícito de esos fondos, como un esquema de ahorro colectivo, las autoridades podrían presumir que se trata de ingresos omitidos, independientemente de su naturaleza.

El sistema fiscal actual presume que todo depósito bancario es un ingreso hasta que se demuestre lo contrario. Esto coloca a las tandas en una situación vulnerable, pues un mecanismo diseñado para la informalidad ahora debe interactuar con un sistema bancario altamente fiscalizado, para el cual no fue concebido.

Cuando el SAT determina que depósitos no justificados constituyen ingresos acumulables, estos se integran a la base gravable del contribuyente y se les aplica la tarifa progresiva del Impuesto Sobre la Renta (ISR) para personas físicas, que puede alcanzar hasta el 35%.

A estas contingencias se suman actualizaciones, recargos y multas, lo que puede convertir un ahorro informal en una carga fiscal considerable. El riesgo se agrava si la organización de tandas es frecuente, los recursos se concentran en una sola cuenta o los montos son elevados, conductas que pueden interpretarse como una actividad económica habitual, derivando en obligaciones fiscales adicionales y revisiones profundas.

Flores Espinoza consideró que las tandas, en su formato tradicional, corren el riesgo de desaparecer o transformarse, no por ser ilegales, sino por ser incompatibles con el nivel de fiscalización bancaria actual. La prevención es clave: quienes participan deben ser conscientes del riesgo fiscal que implica el uso de cuentas bancarias sin comprobación documental, y los organizadores, del peligro de administrar recursos colectivos sin una estructura formal.

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