La historia del popular snack se remonta a 1943, cuando un chef improvisó en una ciudad fronteriza y creó un ícono de la gastronomía mexicana.
Los nachos, uno de los botana favoritos en todo el mundo, tienen raíces mexicanas que datan de hace más de 80 años. La historia se sitúa en la ciudad de Piedras Negras, Coahuila, frontera con Estados Unidos, donde en 1943 un chef llamado Ignacio Anaya inventó esta delicia de manera casual. En una tarde, con ingredientes limitados, Anaya improvisó un plato con tortillas fritas cubiertas con queso fundido y rodajas de chile jalapeño para salvar unas tortillas sobrantes y atender a un grupo de clientas norteamericanas. La simplicidad y sabor de su creación cautivaron a las visitantes, quienes lo bautizaron como “los especiales de Nacho”, denominación que luego se simplificó a “nachos”. Desde entonces, el plato ha evolucionado, adoptando múltiples versiones que conservan su esencia original: la inventiva mexicana frente a ingredientes sencillos. A nivel mundial, los nachos se han consolidado como símbolo de la gastronomía popular, destacando por su versatilidad y sabor.
El 6 de noviembre se celebra en México el Día Nacional del Nacho, reconocimiento a esta creación que, más allá de su simplicidad, representa la creatividad culinaria de la región norte del país. La popularidad de los nachos trasciende fronteras y se puede encontrar en diferentes variantes en todo tipo de restaurantes y food trucks, adaptándose a gustos diversos, desde versiones tradicionales hasta opciones gourmet con ingredientes de alta calidad. En la Ciudad de México, varios establecimientos especializados han elevado esta botana a plato de autor, ofreciendo experiencias que unen tradición e innovación.
