Saltillo, Coahuila. - El Museo de la Cultura Taurina, inaugurado el 25 de julio de 2009, se esfuerza por mantenerse relevante como un sitio de memoria histórica y reflexión cultural. Este recinto ofrece una visión sobre la relación histórica entre humanos y toros, destacando su influencia en diversas expresiones artísticas.
Víctor Humberto Salazar Arellano, responsable del museo, enfatiza que su objetivo no es fomentar las corridas de toros, sino cuidar y difundir un aspecto del patrimonio cultural de Saltillo y México. La preservación de la historia es esencial, a pesar de las distintas opiniones sobre el tema, y el museo busca explicar esta interrelación a lo largo del tiempo.
El Museo de la Cultura Taurina, único en su tipo en Latinoamérica, cuenta con cinco salas permanentes que abarcan desde las primeras interacciones entre humanos y toros hasta manifestaciones culturales contemporáneas. También posee salas temporales para exposiciones externas. Este espacio recibe entre 1,600 y 2,200 visitantes mensuales, aunque existe un desafío en la difusión, ya que algunas personas en Saltillo aún no conocen su existencia.
Además de la labor museográfica, la crianza del toro de lidia se mantiene viva en campos como el de Fernando Lomelí Valero, ganadero en Coahuila desde 1938. Para él, la crianza implica un compromiso con el bienestar animal y la naturaleza. Lomelí señala que estos toros viven en condiciones óptimas, superiores a otros ganados, y su crianza contribuye a la conservación del ecosistema local.
Ante la controversia que rodea la tauromaquia, tanto el museo como los ganaderos coinciden en la necesidad de no borrar la historia, sino de comprenderla. El enfoque no es debatir sobre la tauromaquia, sino reflexionar sobre su legado cultural y su lugar en la memoria colectiva de México.
Con información de vanguardia.com.mx

