La Fiscalía de Michoacán localiza los rostros de los responsables, vinculados posiblemente al Cártel Jalisco Nueva Generación, en medio de un conflicto armado en la región.
En el municipio de Coahuayana, Michoacán, la Fiscalía General del Estado ha logrado identificar a las tres personas responsables de operar el dron que detonó una explosión contra una patrulla de la policía comunitaria, hechos ocurridos hace diez días. Los investigadores consideran que los presuntos responsables estarían vinculados al Cártel Jalisco Nueva Generación, una de las organizaciones criminales más influyentes en el país.
Las diligencias, que han culminado en la detección de los rostros de los involucrados, confirman que la acción se realizó de manera remota, desde una distancia considerable. Sin embargo, las autoridades han aclarado que, pese a la agresión con fines violentos, no necesariamente esta situación se cataloga como un acto de narcoterrorismo, dado que el objetivo fue una instancia de seguridad pública en lugar de la población civil, lo que puede influir en la clasificación del delito.
El incidente evidencia las tensiones existentes en la zona, donde grupos delictivos buscan mantener el control territorial mediante acciones extremas. La policía comunitaria, un agrupamiento que surgió en 2014 tras la desaparición de las autodefensas, cuenta con una presencia arraigada en la comunidad, aunque su legalidad aún es cuestionada por las instancias oficiales. La única autoridad que ha confirmado la validez de este cuerpo es el alcalde de Coahuayana, Andrés Aguilar Mendoza, quien defiende la continuidad de estas acciones comunales.
Hasta el momento, los 13 integrantes de la policía comunitaria no han sido llamados a declarar en las investigaciones, que aún apuntan a determinar la motivación específica del ataque. Estos hechos se suman a una serie de enfrentamientos y hostilidades en la región, donde la presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación representa una amenaza constante para la seguridad local. La historia de la policía comunitaria en Michoacán está marcada por su origen en autodefensas que buscaron luchar contra la criminalidad, aunque su estatus legal sigue siendo una incógnita en muchos aspectos.
Este contexto revela la complejidad que enfrentan las autoridades en estrategias de pacificación en regiones donde la influencia del narcotráfico continúa vigente y donde las autodefensas y grupos similares juegan roles de facto en la seguridad comunitaria.
