Cuatro Ciénegas, Coahuila. - La reciente muerte de Rosa María Ibarra Flores ha dejado un profundo vacío en esta comunidad, donde su nombre se asocia con la tradición y el sabor de la gastronomía local. Su fallecimiento generó consternación entre los vecinos del Pueblo Mágico que la conocieron como una mujer comprometida y apasionada por su cocina.
Rosa María perdió la vida en Saltillo tras una cirugía relacionada con problemas cardíacos. Su partida causa un gran pesar entre las generaciones que crecieron disfrutando de sus platillos en el restaurante familiar, un sitio que ella llevó con dedicación durante casi cuatro décadas.
A lo largo de su trayectoria, Rosa Ibarra se convirtió en un símbolo regional de la cocina artesanal, preservando recetas que, de otro modo, habrían caído en el olvido. Tras la muerte de su esposo en 1988, asumió el control del Restaurante Ibarra y la crianza de sus cuatro hijos, convirtiendo su labor en un legado de amor y esfuerzo.
Su cocina, abierta a todos sin distinción, se convirtió en un espacio de aprendizaje para muchas mujeres emprendedoras de la región. El Restaurante Ibarra, famoso por platillos como el cortadillo de res y las enchiladas rojas, se estableció como un símbolo de la cultura gastronómica local.
Rosa María no solo destacó en la cocina; también se dedicó a la venta de boletos, dulces y postres. Su carácter firme y su dedicación la llevaron a ser reconocida como Mujer del Año por el Gobierno Municipal. Su velorio, realizado el pasado 15 de mayo, reunió a familiares y amigos que se despidieron de ella con amor y respeto.
“Hoy las cazuelas están frías y el fuego extraña tu presencia”, comentó el cronista municipal, enfatizando que su legado abarca mucho más que la cocina. Cuatro Ciénegas llora la pérdida de una gran cocinera, pero su esencia permanecerá viva en cada recuerdo compartido por quienes conocieron su calidez.
Con información de periodicolavoz.com.mx

