Chihuahua, Chihuahua. – La creciente comprensión sobre la transmisión sexual de la vaginosis bacteriana (VB) entre parejas ha generado nuevas preguntas sobre cómo abordar esta afección. Investigaciones recientes y opiniones de expertos en salud sexual están evolucionando para ofrecer un panorama más claro sobre el manejo de la VB, incluyendo la participación de la pareja masculina.
La doctora Jeanne Marrazzo, una destacada investigadora del microbioma vaginal, señala que cuando los cuerpos se acercan, los mundos microbianos tienden a parecerse. Este fenómeno ha llevado a comprender que las parejas sexuales masculinas pueden transmitir la VB a sus parejas femeninas, planteando la necesidad de protocolos de tratamiento que involucren a ambos miembros de la pareja.
Si bien las guías médicas aún están en desarrollo, los expertos sugieren que informar a la pareja masculina habitual sobre un diagnóstico de VB puede ser beneficioso. El objetivo de notificar a las parejas sobre infecciones de transmisión sexual es doble: protegerse de una reinfección y evitar la propagación en la comunidad. La VB, al poder transmitirse sexualmente, se suma a esta dinámica.
La doctora Sarah Cigna, ginecóloga y directora de una clínica de salud sexual, recomienda hablar del diagnóstico con la pareja, especialmente si se han tenido episodios recurrentes de VB. Aunque no está completamente claro si el tratamiento de pareja es necesario para el primer episodio, en casos de recurrencia, la comunicación y el tratamiento conjunto pueden ser útiles.
El tratamiento de pareja para la VB implica que ambos miembros tomen antibióticos durante una semana y se abstengan de actividad sexual. Los hombres suelen recibir un antibiótico oral y una crema antibiótica tópica. Sin embargo, la falta de familiaridad de algunos médicos con este protocolo puede requerir que los pacientes aporten información actualizada de guías médicas y estudios científicos.
El tratamiento de pareja ha demostrado ser eficaz en relaciones monógamas. En relaciones no cerradas, la notificación a otras parejas femeninas del hombre puede ser crucial desde una perspectiva de salud pública.
Además del tratamiento médico, el uso sistemático de preservativos se destaca como una medida preventiva clave. Los estudios sugieren que los preservativos ayudan a prevenir el desarrollo o la reaparición de la VB, posiblemente al impedir el intercambio de ciertas bacterias. Aunque no existe una prueba masculina para la VB, los preservativos ofrecen una barrera protectora.
En el caso de parejas femeninas, investigaciones desde la década de 1990 ya indicaban una similitud en los microbiomas vaginales, sugiriendo la transmisión sexual entre mujeres. Aunque los estudios aún no han demostrado concluyentemente la eficacia del tratamiento simultáneo en parejas del mismo sexo, los médicos reportan casos anecdóticos positivos. Se recomienda consultar al ginecólogo sobre la pertinencia de pruebas y tratamiento para la pareja femenina en estos casos.
