Aunque las presas alcanzan niveles considerables, la disminución del acuífero y la persistente sequía amenazan el suministro de agua en la región.
En Chihuahua, las expresiones superficiales de los cuerpos de agua muestran mejoras, con niveles que oscilan entre 60 y 100 por ciento de su capacidad máxima. Sin embargo, expertos advierten que esta situación no refleja una recuperación real de los acuíferos subterráneos, los cuales continúan en disminución constante. La profundidad del agua en los mantos freáticos continúa en descenso, a pesar de las lluvias recientes, evidenciando una menor capacidad de recarga.
La situación es especialmente preocupante en municipios como Chihuahua, Saucillo y Delicias, donde la disponibilidad de agua para usos domesticos y agrícolas aún está comprometida. La presa Chihuahua registra ahora más del 90 por ciento de su capacidad, mientras que La Boquilla y Francisco I. Madero (Las Vírgenes) registran niveles de entre 65 y 75 por ciento. Sin embargo, estos porcentajes no garantizan un suministro estable, debido a que la humedad superficial no se traduce en una recuperación profunda de los acuíferos.
Las autoridades meteorológicas mantienen al estado en una condición de sequía moderada a severa, lo que incrementa el riesgo de reducción en los recursos hídricos en los primeros meses del próximo año. La persistencia de la sequía y la disminución de las reservas subterráneas hacen urgente tomar medidas para mitigar el impacto en las comunidades afectadas.
Esta situación subraya la importancia de gestionar de manera sostenible los recursos hídricos, ya que la apariencia de recuperación superficial puede ser engañosa si no se consideran las condiciones de los acuíferos. La planificación a largo plazo y la conservación del recurso son clave para afrontar el escenario hídrico en Chihuahua.
