La Secretaría de la Juventud y el DIF Estatal colaborarán para fortalecer redes de apoyo y promover el cambio social en jóvenes vulnerables.
En Chihuahua, se ha anunciado un innovador programa dirigido a abordar la violencia intrafamiliar desde su raíz mediante la participación activa de la juventud. La Secretaría de la Juventud, en coordinación con el DIF Estatal, prevé firmar un convenio que capacitará a los jóvenes para convertirse en agentes de transformación en sus comunidades. Este proyecto busca intervenir en sectores con altos índices de violencia y problemas sociales relacionados, como la salud mental y el consumo de drogas, aspectos que se consideran reflejo de la desintegración familiar, considerada la base del tejido social.
El programa, que se implementará inicialmente como piloto en la capital en los primeros seis meses, se enfocará en crear redes de apoyo en zonas vulnerables para prevenir la participación en actividades ilícitas o recruter por organizaciones criminales. La iniciativa surge en un contexto donde las instituciones locales buscan fortalecer las estrategias preventivas y promover la reinserción social de menores que han estado en centros de rehabilitación, con el objetivo de ofrecerles condiciones que fomenten su desarrollo integral y evitar futuras conductas delictivas.
Este esfuerzo de colaboración se suma a programas ya existentes del DIF Estatal, que desde el año pasado trabaja en fortalecer la estabilidad familiar a través de capacitación en crianza y cultura de paz. La incorporación de herramientas específicas para los jóvenes permitirá una intervención más focalizada y efectiva, fomentando un cambio positivo que trascienda las acciones inmediatas y contribuya a mejorar la estructura familiar y social en distintas partes del estado.
Además, se contempla un proyecto conjunto con la Secretaría de Seguridad Pública del Estado para fortalecer la reinserción de adolescentes que salen de centros especializados, procurando que tengan acceso a hogares seguros, oportunidades educativas y laborales, con la finalidad de reducir su reincidencia y promover una existencia más estable y productiva.
El impulso de estos programas refleja una visión integral del problema social, reconociendo la importancia de la participación juvenil y del trabajo en equipo de distintas dependencias para crear entornos familiares y comunitarios más seguros y solidarios. En un contexto de creciente preocupación por la inseguridad y la violencia, estas iniciativas representan un paso estratégico hacia una sociedad más equitativa y resiliente.
