Ciudad Juárez, Chihuahua. – El Cereso Varonil número 3 de Ciudad Juárez continúa enfrentando serios problemas de autogobierno, hacinamiento y carencias, de acuerdo con un diagnóstico realizado por la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) en julio de 2024. El centro superó su capacidad en un 33.46 por ciento, albergando a 4 mil 176 personas en instalaciones con capacidad para 3 mil 129.
El informe detalla que la sobrepoblación genera hacinamiento y una insuficiencia o inexistencia de protocolos para atender incidentes violentos. Las condiciones de gobernabilidad obtuvieron una calificación de 5, destacando la insuficiencia de personal de seguridad y custodia, así como la falta de equipamiento. La CEDH advirtió sobre la presencia de autogobierno y actividades ilícitas, con antecedentes de motines y violencia entre el personal.
En cuanto a la integridad personal, el penal obtuvo un 5.8, influenciado por la sobrepoblación y la falta de protocolos de seguridad. La estancia digna también recibió una calificación de 5.8, debido a la escasez de dormitorios, áreas de acceso insuficientes y deficiente higiene y ventilación en zonas clave.
Los rubros de atención a grupos vulnerables y reinserción social obtuvieron calificaciones más altas, con 8.3 y 7.5, respectivamente. Sin embargo, se identificó la falta de áreas específicas para personas con discapacidad mental o psicosocial y condiciones inadecuadas para quienes están bajo medidas de protección. En reinserción, solo el 20 por ciento de los internos tienen trabajo remunerado, y hay una falta de espacio para visitas familiares y privacidad en los locutorios.
La CEDH recomendó abatir la sobrepoblación, incrementar el personal de seguridad y custodia, y repasar los protocolos de actuación para prevenir y atender situaciones de violencia. También enfatizó la necesidad de mejorar las condiciones de higiene y ventilación en el área de ingresos.
El diagnóstico también evaluó el Cereso Femenil de Ciudad Juárez, que operaba con un 5.08 por ciento de sobrecupo, albergando a 291 internas en una capacidad de 275. La integridad personal fue su punto más bajo con un 5.8, debido a la ocupación superior al 100 por ciento y la falta de protocolos para incidentes violentos. La reinserción social obtuvo un 6.6, con un 30 por ciento de internas con trabajo remunerado pero sin separación entre procesadas y sentenciadas.
Las condiciones de gobernabilidad y estancia digna del penal femenil recibieron un 8.3, aunque se señaló la falta de personal de seguridad y custodia, y condiciones regulares de higiene y ventilación en ciertas áreas. La calificación más alta fue en atención a grupos vulnerables (9.2), si bien se apuntó la necesidad de mejorar la atención a personas con VIH, hepatitis y tuberculosis. La CEDH instó a mejorar la limpieza en el área de ingreso y capacitar al personal en protocolos de atención a incidentes violentos.
