Autoridades sanitarias implementan medidas de vacunación y vigilancia para contener el brote y evitar su propagación a nivel nacional. En respuesta a un brote de sarampión detectado en febrero en Chihuahua, las autoridades de salud mexicanas han reforzado las acciones de control y vacunación en todo el país. El brote se originó en una comunidad con baja cobertura vacunal, tras un caso en una persona que viajó desde Estados Unidos. La respuesta inmediata incluyó la implementación de cercos vacunales y una vigilancia epidemiológica estricta a nivel nacional. Hasta la fecha, se han aplicado más de 8.8 millones de dosis de vacunas triple viral (SRP y SR), y se adquirieron nuevas dosis para ampliar la protección, enfocándose en personas de hasta 49 años y jornaleros agrícolas que se movilizan en distintas regiones. La estrategia de cercos vacinales, que consiste en inmunizar a poblaciones circundantes en un perímetro de 25 manzanas, ha sido clave para limitar la expansión del virus. A nivel nacional, se han registrado un total de 5,029 casos confirmados, concentrándose principalmente en Chihuahua, donde el 88 % del brote se ha detectado. Aunque el virus tiene una alta capacidad de contagio, la rápida acción ha contribuido a reducir la transmisión y mantener el control en varias entidades. Actualmente, solo siete estados presentan casos activos, gracias a la coordinación entre autoridades locales, la Secretaría de Salud, la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud. Este esfuerzo conjunto refleja la importancia de mantener altos niveles de vacunación y vigilancia epidemiológica para prevenir futuras epidemias y mantener la protección de la población frente a enfermedades altamente contagiosas.
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