La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, rebatió las acusaciones en su contra y denunció una campaña de presión política desde el gobierno federal. En una entrevista, afirmó que estas medidas buscan desviar la atención de la crisis de seguridad que enfrenta Sinaloa, así como de presuntos vínculos entre políticos y el crimen organizado.
Durante la conversación con el periodista Javier Alatorre, Campos desestimó las imputaciones de traición a la patria. Enfatizó la falta de pruebas que respalden estas acusaciones, que provienen de sectores afines a Morena. Además, resaltó la importancia de mantener la presunción de inocencia, especialmente cuando las denuncias se hacen desde altos mandos políticos.
La mandataria no dudó en señalar que mientras se le cuestiona públicamente, otros políticos vinculados a Sinaloa evitan presentarse ante los medios. Campos cuestionó la valentía de aquellos que lanzan acusaciones graves sin suficiente fundamento, enfatizando que la situación actual distrae de problemas más serios como la violencia en diversas entidades.
En un intercambio tenso, la gobernadora mencionó a Adán Augusto López Hernández y a Andrea Chávez, sugiriendo que algunos miembros de Morena podrían estar ocultando información. Además, advirtió sobre intentos de grupos criminales por extender su influencia en Chihuahua mediante financiamiento y movilizaciones políticas.
En relación a rumores sobre la intervención de la CIA en operativos de seguridad en su estado, Campos negó cualquier conocimiento sobre ello. Aseguró que los operativos son liderados por fuerzas de seguridad mexicanas, y cualquier colaboración con Estados Unidos es institucional y coordinada.
La gobernadora ratificó su compromiso con la defensa de Chihuahua y aseguró que las certificaciones internacionales obtenidas por la policía local demuestran el esfuerzo por mejorar la seguridad. Reconoció que, a pesar de temer represalias políticas, continuará expresando sus opiniones sobre los problemas del país.
Con información de tvazteca.com

