La secretaria del Trabajo habría solicitado a legisladores de Morena y aliados no apoyar los presupuestos de entidades gobernadas por la oposición, evidenciando tensiones políticas previo a la aprobación presupuestal en los congresos estatales.
En un encuentro reciente con legisladores locales de Morena, la secretaria del Trabajo, Luisa Alcalde, habría dirigido instrucciones claras respecto a la postura que deben adoptar en la aprobación de los presupuestos enviados por los gobernadores estatales. La autoridad enfatizó que la estrategia de la bancada oficial en los estados donde no gobierna Morena es votar en bloque en contra de los presupuestos propuestos, consolidando así una postura de oposición coherente con las líneas del partido.
Este mensaje llega en medio de un contexto político marcado por la confrontación entre el Gobierno federal y los estados gobernados por partidos diferentes, especialmente en torno a la distribución del presupuesto. Alcalde explicó que, en los nueve estados donde Morena no tiene el control político, la postura de los legisladores debe alinearse con la línea de no apoyar los presupuestos de los mandatarios en turno, en línea con la política de no facilitar recursos a administraciones que no son afines.
Es importante destacar que en algunos estados, como Chihuahua, Morena cuenta con una bancada numerosa que, en solitario, posee suficientes votos para retrasar o frenar la aprobación del paquete presupuestal estatal, que requiere únicamente mayoría simple. La postura de Alcalde refleja la estrategia del partido para fortalecer su posición ante la confrontación política y asegura que sus legisladores actúen con una postura coordinada en el proceso de aprobación de recursos públicos, manteniendo coherencia con la visión de la administración federal.
Para comprender el impacto de estas instrucciones, es relevante considerar que las decisiones sobre presupuestos en las entidades federativas definen en gran medida la capacidad de los gobernadores para gestionar sus recursos y procedimientos administrativos. La tensión entre diferentes niveles de gobierno puede influir en la asignación de fondos para programas sociales, infraestructura y otros proyectos clave en los estados en lucha política.
