La actividad busca promover la conservación, el desarrollo económico rural y la regulación del turismo cinegético en el estado, bajo esquemas sustentables.
La temporada de caza deportiva en Chihuahua ha comenzado con la finalidad de contribuir a la conservación de la fauna silvestre mediante prácticas controladas y sustentables. La actividad, coordinada por el Departamento de Vida Silvestre de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología del estado, busca equilibrar el aprovechamiento cinegético con la protección de especies.
Este esquema de turismo cinegético, autorizado desde 1952, permite a propietarios de predios realizar actividades de caza bajo regulaciones estrictas que aseguran la sustentabilidad de las poblaciones. A través de un esquema legal y supervisado, se incentiva el desarrollo económico en zonas rurales, además de fortalecer la conservación mediante la gestión controlada de especies. Chihuahua cuenta con un acuerdo de transferencia de funciones con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), que descentralizó tareas federales relacionadas con la vida silvestre en el estado.
Las especies autorizadas para su aprovechamiento en la caza deportiva incluyen especies como el venado cola blanca, el coyote, el puma, el jabalí europeo y el borrego berberisco, entre otras. Para realizar la caza, los interesados deben contar con un predio registrado como Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) y un plan de manejo aprobado por un responsable técnico certificado. Este plan debe fundamentarse en censos poblacionales y establecer tasas de aprovechamiento que garanticen la recuperación natural de las especies, evitando impactos negativos en sus ciclos reproductivos y poblacionales.
Este proceso muestra la importancia de gestionar de manera responsable los recursos naturales, promoviendo un uso que favorece tanto la conservación como el beneficio económico, en un contexto donde la regulación y la ciencia juegan un papel fundamental para mantener el equilibrio ecológico.
En el marco global, la caza controlada se interpreta cada vez más como una estrategia complementaria para proteger especies en riesgo, siempre que se lleve a cabo con criterios científicos y responsables, contribuyendo al patrimonio natural y a la economía local.
