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Frontera de Chihuahua: El Dolor Migrante se Convierte en Negocio Millonario para el Crimen Organizado

La ruta migrante se intensifica en Ciudad Juárez, donde organizaciones criminales obtienen ganancias millonarias a través del tráfico de personas, aprovechando la desesperación y el sufrimiento de quienes buscan cruzar la frontera.

Por Redacción1 min de lectura
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Ciudad Juárez, Chihuahua. – La ruta migrante, que inicia en selvas y caminos remotos, se convierte en una pesadilla de violencia y explotación en Ciudad Juárez, donde el sufrimiento humano se ha transformado en un lucrativo negocio para organizaciones criminales dedicadas al tráfico de personas. Entre enero y noviembre de 2025, las detenciones de migrantes en el Sector El Paso de la Patrulla Fronteriza, que ascendieron a 20 mil 703, podrían haber generado entre 139 millones de dólares para estas redes criminales.

Cada cifra representa historias de despojo y endeudamiento. Migrantes venden sus pertenencias o piden préstamos considerables, pagando a ‘coyotes’ entre mil 500 y 12 mil dólares por tramos del viaje. Nadie cruza gratis; quienes llegan a Juárez ya han invertido dinero, enfrentado miedo y perdido tiempo, solo para encontrarse en una ciudad donde la espera se convierte en un riesgo constante.

Las estimaciones sugieren que, con un pago promedio de 6 mil 750 dólares por migrante, el negocio ilícito alcanzaría la cifra millonaria, alimentando directamente las estructuras del crimen organizado. Para las autoridades estadounidenses, el tráfico de personas es una fuente clave de financiamiento no solo para la migración ilegal, sino también para otras actividades delictivas como el trasiego de armas y la expansión de la violencia.

Si bien las autoridades insisten en que frenar los cruces ilegales afecta económicamente a los cárteles, la realidad en Ciudad Juárez persiste: campamentos improvisados, extorsiones, desapariciones y una crisis humanitaria sin aparente solución. La pregunta que resuena es hasta cuándo esta ciudad fronteriza seguirá siendo el eslabón donde el sufrimiento se magnifica, y dónde quedan las políticas públicas enfocadas en la protección de los migrantes y no solo en el conteo de detenciones. La sociedad, mientras tanto, parece haber normalizado que el dolor ajeno sea parte del paisaje fronterizo, dejando a Juárez atrapada entre el negocio criminal, la omisión institucional y una crisis humanitaria persistente.

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