Descubre la trayectoria de un líder que desafió al sistema y forjó un camino político desde las filas empresariales hacia la gubernatura de Chihuahua. Chihuahua, Chihuahua. Francisco Barrio, una figura política cuya influencia trascendió el ámbito empresarial, demostró que la transición de la gestión corporativa a la arena pública era posible. Tras liderar una empresa de 140 empleados en Ciudad Juárez y presidir el Centro Empresarial local, Barrio dio un giro decisivo hacia la política al unirse al Partido Acción Nacional (PAN), impulsado por el "shock de la nacionalización bancaria". Su incursión en la política local no estuvo exenta de escepticismo. Amigos lamentaban su decisión de postularse para la presidencia municipal de Ciudad Juárez, anticipando un camino difícil. Sin embargo, Barrio respondió con determinación: "Si no ganamos, sacudimos". Y logró la victoria, sentando las bases para una carrera que lo llevaría a la candidatura a gobernador del estado en 1986, a la joven edad de 35 años, siendo electo por una abrumadora mayoría del 66% en la asamblea panista. La fe jugó un papel fundamental en la vida de Barrio. Él mismo describió la religión como "lo más fuerte, lo más importante", y su ingreso al Movimiento en el Espíritu Santo marcó un punto de "conversión y catarsis" en su vida, comparando su despertar espiritual al del profeta Jeremías. Su popularidad se hizo evidente durante encuentros con empleados, donde el diálogo era directo y claro. Barrio reconocía que su estrategia política se había centrado en el "ataque" y el "cuestionamiento", con menos énfasis en un programa detallado. Alertó sobre el "bloqueo informativo" y un intento de clausura de una radiodifusora que la ciudadanía repelió. Ante las irregularidades electorales, afirmó: "El fraude está en marcha… Tenemos que arrebatárselo… Hasta todo. Evitar la violencia, pero no doblegarse, no claudicar". Las encuestas en la capital del estado favorecían al PAN sobre el PRI de manera contundente, refleja
