Los cortes de energía, originados en infraestructura de CFE, afectan la extracción de agua en Chihuahua, generando riesgos en el suministro y costos asociados. Durante el último mes, se han reportado más de 600 incidentes relacionados con interrupciones eléctricas que afectan los pozos de extracción de agua en la ciudad de Chihuahua. Aunque las instalaciones de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) no son la causa de estos cortes, las fallas se originan en la infraestructura de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), incluyendo postes y cableado envejecido que se ven afectados por condiciones climáticas adversas como el viento y altas temperaturas. La complejidad técnica para reactivar los pozos, que requiere un proceso escalonado, hace que cada paro eléctrico se traduzca en una disminución temporal en la disponibilidad de agua potable. Aunque los apagones no generaron una crisis de abastecimiento durante el verano, estos incidentes incrementan el riesgo de déficit en zonas específicas, afectando la calidad de vida de los habitantes y la operación de los sistemas de agua en la ciudad. Desde el ámbito económico, las pérdidas principales se relacionan con posibles daños en equipos específicos, como bombas, pero no afectan gravemente las finanzas públicas. La coordinación con CFE ha sido constante, pero aún no existe un diagnóstico definitivo que explique las causas estructurales de las fallas, aunque cambios recientes en la dirección de CFE en Chihuahua podrían facilitar futuras soluciones. Mientras tanto, la persistencia de estos apagones continúa siendo un reto para garantizar un suministro de agua estable y confiable en la capital.
