Chihuahua, Chihuahua. – La muerte de dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en un accidente vehicular ha desatado un escándalo en México. Este incidente no solo cuestiona la versión oficial del Gobierno de la entidad, encabezado por María Eugenia Campos Galván, sino que también ha generado un conflicto con el Gobierno federal por la presencia no anunciada de personal extranjero en operaciones de seguridad.
Detrás de este episodio dramático, la administración de Campos Galván ha revivido acusaciones anteriores sobre presuntos sobornos relacionados con el exgobernador César Duarte Jáquez. Adicionalmente, se han denunciado irregularidades en la propiedad de la mandataria, incluida una lujosa mansión en una zona exclusiva, lo que ha intensificado el cuestionamiento hacia su gestión.
La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo demandó aclaraciones sobre el papel de los agentes estadounidenses. En declaraciones desde Palacio Nacional, Sheinbaum subrayó que no había recibido información previa sobre la actividad de los agentes en territorio mexicano, enfatizando que cualquier operación de este tipo debe contar con la autorización del Gobierno federal.
El accidente ocurrió tras un operativo en una zona remota de Chihuahua, donde el convoy de seguridad se vio involucrado en un percance que resultó fatal para los agentes. Inicialmente, las autoridades estatales minimizaron el hecho, alegando que solo estaban involucrados elementos locales. No obstante, la versión se desmoronó cuando un periodista reveló que los agentes no estaban realizando labores de capacitación, como se declaró, sino que operaban sin autorización.
La confusión en torno a este evento subraya problemas más amplios de control sobre la colaboración en seguridad nacional. Investigaciones indican que la falta de protocolos y comunicación adecuada entre los niveles de gobierno ha permitido que este tipo de incidentes sucedan, resaltando la necesidad urgente de transparencia en las operaciones.

