La pérdida del residente en pediatría en medio de un aumento de la violencia impulsa llamados a reforzar la seguridad del sector salud en la región.
En un lamentable hecho ocurrido en Ciudad Juárez, un médico fue atacado y falleció tras recibir disparos en un incidente que genera alarma sobre la seguridad del personal sanitario en zonas de alta violencia. El incidente sucedió en el cruce de las calles Tito Guízar y Delicias, cuando el Dr. Holguín Andrade, originario de Cuauhtémoc, Chihuahua, intentó realizar un pago mediante transferencia bancaria después de que el vendedor no aceptó efectivo, lo que habría desencadenado una reacción violenta y la detonación de armas.
Este profesional de la salud se encontraba trabajando actualmente en el Hospital General Regional 66 del IMSS en Juárez y tenía experiencia previa en hospitales de su ciudad natal. La agresión dejó huérfanos a dos hijos y a una esposa embarazada, y provocó una respuesta inmediata de las autoridades. La Fiscalía local inició investigaciones para esclarecer la escena y buscar responsables, mientras que el Colegio de Médicos de Chihuahua reclamó una justicia pronta y transparente, alertando sobre el incremento de la violencia que pone en riesgo a los trabajadores del sector salud en la región.
Es importante contextualizar esta situación, ya que la inseguridad en muchas partes del país ha afectado también la protección y estabilidad de quienes dedican su vida a la atención médica. La protección del personal sanitario es fundamental, y este caso refuerza la necesidad de implementar políticas efectivas que garanticen su seguridad en medio de una ola de violencia que no cesa. La comunidad médica exige acciones concretas para prevenir futuros ataques y garantizar la integridad de los profesionales de la salud en zonas conflictivas.
