La gestión financiera del estado destaca una disminución en el porcentaje destinado a servicio de deuda, priorizando obras públicas y la estabilidad empresarial.
Chihuahua ha logrado disminuir significativamente la proporción de su presupuesto destinado al pago de la deuda, pasando de un 12% en 2021 a un 7% en 2025. Este cambio refleja una estrategia que combina la mejora en la infraestructura pública con una política de estabilidad económica. La inversión en proyectos como carreteras, hospitales y pozos perforados en diferentes municipios no solo muestra avances tangibles, sino que también funciona como una herramienta de promoción política, reforzando la imagen de una administración eficiente y en orden. La orientación hacia obras públicas responde a un interés por consolidar la confianza ciudadana y empresarial, promoviendo un ambiente propicio para el desarrollo y la gobernabilidad. Además, el desarrollo de infraestructura puede ser clave para atraer inversión y fortalecer la economía local, en un contexto donde la estabilidad financiera resulta vital para afrontar desafíos internos y externos. El foco en obras visibles y de impacto directo es una estrategia para consolidar la popularidad política y mostrar resultados concretos a los electores y socios comerciales, especialmente en tiempos de incertidumbre económica y política en la región.
