La gobernadora de Chihuahua reafirma su compromiso de proteger el recurso y busca resolver el adeudo hídrico con el gobierno central en medio de sequías severas.
La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, subrayó la importancia de obtener el respaldo del Gobierno Federal para garantizar el derecho del estado sobre el recurso hídrico. Desde que arribó a Palacio de Gobierno, la mandataria realizó una llamada desde su despacho, en la que afirmó estar en constante comunicación con funcionarios federales para buscar soluciones conjuntas respecto al adeudo de agua y a las afectaciones ocasionadas por la prolongada sequía en la región. La conversación se dio en un contexto donde las presas más importantes del estado, La Boquilla y Las Vírgenes, se encuentran en niveles críticos, afectando tanto al ciclo agrícola como a la disponibilidad de agua para todo Chihuahua.
El estado, tradicionalmente uno de los principales contribuyentes en el cumplimiento del tratado de agua con Estados Unidos, ha visto reducir considerablemente sus aportes debido a la prolongada sequía que azota la zona norte del país. La falta de lluvias intensas en los últimos años ha provocado que las presas estatales tengan niveles muy bajos, privando incluso del ciclo agrícola en zonas clave y limitando la capacidad de almacenamiento en embalses fundamentales para el suministro local. La importancia de este recurso para la economía y bienestar de los habitantes de Chihuahua evidencia la necesidad de una gestión coordinada y efectiva con la federación, que finalmente permita proteger este bien vital ante las crecientes adversidades climáticas.
Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, informó sobre acuerdos alcanzados con gobernadores de Tamaulipas, Nuevo León y Chihuahua para pagar deudas pendientes con Estados Unidos en materia de agua, en medio de los desafíos generados por la sequía y el cumplimiento parcial del tratado de 2020-2025. La administración federal reconoce la gravedad del déficit hídrico y la importancia de fortalecer la colaboración con los estados afectados, especialmente aquellos que más aportan al cumplimiento internacional del acuerdo.
Este escenario demuestra la complejidad que enfrentan las regiones del norte ante fenómenos climáticos extremos, y la urgencia de implementar medidas sustentables que permitan sortear futuros ciclos de sequía y garantizar la disponibilidad del agua para generaciones presentes y futuras.
