Una tradición que une a la comunidad y honra el amor.
CHIHUAHUA, CHIHUAHUA. – Cada 25 de diciembre, la colonia Agrícola Francisco Villa en Chihuahua se viste de fiesta gracias a Bertha, una mujer de 60 años que, con un disfraz de Santoclós, alegra a niños y adultos con una posada llena de regalos, juegos y comida. Lo que comenzó como un pequeño gesto para cumplir el último deseo de su difunto esposo, Manuel, se ha convertido en una emotiva tradición que reúne a toda la comunidad.
Desde temprana hora, las ‘duendecillas’ de Bertha, sus hijas y nietas, recorren la colonia invitando a los pequeños a disfrutar de la celebración. Mientras tanto, Bertha se transforma en ‘Santoclós-a’, enfundándose en el icónico traje con una gran panza postiza, lista para repartir alegría.
La posada es más que un simple evento; es la máxima expresión del amor de Bertha hacia su esposo y el legado que él deseaba dejar. Manuel, fallecido días antes de la Navidad hace cinco años, soñaba con llevar felicidad a los niños vulnerables de su colonia, un anhelo que Bertha y su familia han honrado y expandido año tras año.
Lo que inició como la entrega de dulces casa por casa, evolucionó a una posada en la cochera de su hogar, donde ahora se comparten juguetes, se rompen piñatas y se disfruta de comida. La iniciativa ha crecido tanto que incluso personajes como el ‘Grinch’ se unen a la fiesta, demostrando el impacto positivo que Bertha y su familia han generado.
Bertha confiesa que la satisfacción de ver las caritas de los niños llenas de felicidad no tiene palabras y la motiva a continuar con esta tradición hasta que su salud se lo permita. Su mayor deseo es que sus hijas y la comunidad sigan manteniendo viva esta causa, asegurando que el espíritu de Manuel perdure en las generaciones futuras.
