El Congresista
Chihuahua

Baja incidencia en la compra de frijol por parte del gobierno y aumento en el precio en supermercados

Productores de frijol en México enfrentan bajos precios de compra por parte del gobierno y altos costos en supermercados, afectando a agricultores y consumidores.

Por Redacción1 min de lectura
Compartir
Compartir esta nota

Productores mexicanos enfrentan bajos precios de compra y manipulación de intermediarios, mientras consumidores pagan precios elevados por el frijol.

En el ciclo agrícola reciente, los agricultores de frijol en México han experimentado una brecha significativa entre el valor que reciben por su producción y los precios de venta al consumidor. A pesar de que en temporadas favorables se reportan más de 700 mil toneladas en buen estado, los centros de acopio permanecen cerrados o con poca capacidad de compra, limitando la protección del precio de mercado. Los intermediarios adquieren el kilogramo a aproximadamente 9 pesos, unos seis veces menos que el precio en que se empacan las versiones comerciales, que alcanzan hasta 55 pesos por kilo en supermercados.

México cuenta con alrededor de 629 mil productores de frijol, mayoritariamente con parcelas de una a cinco hectáreas, quienes ven afectados sus ingresos ante la falta de mecanismos efectivos para la comercialización justa. La capacidad de compra del gobierno, estimada en 70 mil toneladas, contrasta con la demanda real, dejando a los agricultores en una situación precaria. En municipios como Namiquipa, Chihuahua, productores han recurrido a manifestaciones pacíficas, permitiendo el paso en carreteras a cambio de la compra de sus cosechas a precios dignos, ya que intermediarios ofrecen solo 11 pesos por kilogramo.

Esta problemática evidencia la necesidad de fortalecer políticas que protejan a los pequeños productores y regulen la cadena de valor del frijol, un alimento básico en México y esencial para la seguridad alimentaria del país. La historia del sector agrícola nacional refleja un patrón de desigualdad en las cadenas de comercialización, cuyo impacto no solo afecta a productores sino también a consumidores que enfrentan costos cada vez mayores.

En un contexto global, la volatilidad de precios agrícolas y las fallas en la infraestructura de acopio resaltan la importancia de promover apoyos gubernamentales efectivos y una mayor regulación para garantizar precios justos y fortalecer la economía rural.

¿Te gustó esta nota?
Compartir esta nota