Unión Juárez, Chiapas. – La tranquila frontera chiapaneca de Unión Juárez ha sido transformada en un lugar marcado por el alcoholismo, la delincuencia y la corrupción municipal. Los habitantes, que prefieren permanecer en el anonimato, culpan al presidente municipal, Fabian de León, de esta situación crítica que agrava el deterioro social.
Las quejas vecinales revelan un ambiente caótico donde los bares y cantinas operan más allá de los horarios establecidos. Muchos establecimientos mantienen sus puertas abiertas sin restricciones hasta las seis de la mañana, generando un impacto negativo en la calidad de vida de los residentes adyacentes. “Esto ya no es un pueblo, es una gran cantina”, expresó un afectado.
El aumento del ruido ha ido acompañado de un incremento en los delitos, incluidos robos y asaltos. Esta inseguridad ha provocado un estado de angustia constante entre los habitantes. A la vez, los productores de café enfrentan pérdidas millonarias debido al saqueo de sus parcelas, lo que agrava aún más la situación económica local.
La comunidad critica la falta de vigilancia por parte de la policía, denunciando que esta omisión parece ser parte de un plan más amplio por parte del ayuntamiento para beneficiar a los negocios ilícitos que proliferan en la zona. Las acusaciones contra Fabian de León son contundentes, describiéndolo como corrupto y deshonesto, un dirigente que favorece el consumo de alcohol y drogas en detrimento de sus ciudadanos.
Antes de la gestión de De León, Unión Juárez destacaba por su atractivo turístico y su producción de café de alta calidad. Sin embargo, la imagen del municipio ha cambiado drásticamente hacia una de inseguridad y corrupción. Las familias esperan que su denuncia sea atendida, mientras solicitan a las autoridades que reconsideren la situación urgente que enfrenta la comunidad.

