La tradición de los Floreros de Chiapa de Corzo inicia su recorrido hacia los Altos de Chiapas para preservar una festividad ancestral centrada en la flor sagrada.
En Chiapa de Corzo, la comunidad vuelve a poner en marcha una de sus tradiciones más arraigadas, la travesía para recolectar la flor de Niluyarilo, símbolo central en las festividades del Niño Florero. Durante días, los Floreros se adentran en las zonas montañosas de los Altos de Chiapas, enfrentando condiciones climáticas adversas, para obtener esta bromelia silvestre, considerada un ícono de fe y devoción local. La fecha de regreso, prevista para el 21 de marzo, marca el inicio de los preparativos religiosos y culturales que unen a la comunidad en torno a la celebración.
Este acto ritual, además de ser una tradición, encarna un profundo simbolismo ligado a las leyendas ancestrales. Según relatos, el nacimiento del Niño Florero está vinculado a un mito en el que el sol y la luna descienden a las aguas, dando origen a una figura sagrada representada precisamente por la Niluyarilo, una flor que se emplea en altares y nacimientos para ofrecer protección y bendiciones. La actividad, conocida formalmente desde los años ochenta como la “traída de la flor de Niluyarilo”, refleja la conexión espiritual de la comunidad con su entorno natural y cultural.
La tarea de los floristas es ardua y exige resistencia física y espiritual, pues durante aproximadamente una semana campan en la montaña, soportando bajas temperaturas, lluvias y la necesidad de escalar árboles para cosechar las bromelias de difícil acceso. La devoción de quienes participan en esta faena permanece intacta, ya que una parte de la flor recolectada se dona a la iglesia, mientras que la restante adornará hogares en las festividades del Niño Florero en años venideros. La continuidad de esta tradición refuerza la identidad cultural de Chiapa de Corzo y su importancia para la preservación del patrimonio inmaterial de la región.
El rescate y la promoción de prácticas como esta son fundamentales en un contexto donde muchas tradiciones están en riesgo ante la expansión de la modernidad. La historia de la Niluyarilo no solo refleja un acto de fe ancestral, sino que también evidencia la interacción profunda entre comunidad, naturaleza y cultura en Chiapa de Corzo, realzando su relevancia histórica y social.
