Chiapas y Guerrero se sitúan entre las entidades más afectadas por el endurecimiento de los controles estadounidenses respecto al envío de remesas. Esta medida, impulsada por el presidente Donald Trump, busca incrementar la vigilancia de transferencias que podrían estar relacionadas con actividades ilícitas, como el narcotráfico.
Según el Banco de México, en 2025, el país recibió un total de 61,791 millones de dólares en remesas. Para muchos estados, estos ingresos son fundamentales para la actividad económica y el consumo local. Las nuevas regulaciones podrían poner en riesgo la estabilidad financiera de millones de hogares que dependen de estas transferencias.
Las cifras reveladas indican que Chiapas depende de las remesas en un 14.3% de su Producto Interno Bruto (PIB), liderando el ranking nacional. Guerrero, por su parte, se encuentra en segundo lugar con un 14%, mientras que Michoacán ocupa la tercera posición con un 11.2%. Otros estados que igualmente podrían verse afectados son Nayarit, Guanajuato, Morelos, Hidalgo y Durango.
La estrategia norteamericana comprende modificaciones a la Ley de Secreto Bancario, que busca garantizar una identificación más rigurosa de los clientes y detectar posibles conexiones con el crimen organizado. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, está encargado de proponer ajustes a estas regulaciones en los próximos 90 días.
Aunque los detalles específicos de las nuevas medidas aún no son públicos, el enfoque está en fortalecer los requerimientos para identificar titulares y beneficiarios de cuentas, así como considerar el estatus migratorio de los clientes en su análisis de riesgo.
Con información de elceo.com

