Familias exigen avances en investigación para localizar a los migrantes desaparecidos en un contexto de incremento de casos en la región.
En una comunidad fronteriza de Chiapas, un grupo de diez migrantes guatemaltecos desapareció hace más de dos años tras dedicarse a la venta de pollitos en distintos municipios. Los hechos ocurrieron en noviembre de 2021, cuando los trabajadores, que viajaban en un camión financiado por uno de ellos, fueron vistos por última vez en Frontera Comalapa. Desde entonces, sus familias mantienen la esperanza de encontrarlos con vida, aunque no han recibido noticias concretas. La situación refleja una tendencia al alza en las desapariciones en esa región mexicana, donde cifras oficiales revelan un aumento superior al 20% en los últimos meses, agravando una problemática que afecta a miles de personas y sus seres queridos. Organismos humanitarios y familiares piden mayor intervención de las autoridades mexicanas y guatemaltecas, además de realizar pruebas de ADN y confrontas forenses para esclarecer el destino de los migrantes. La dificultad para acceder a información y la sospecha de posible reclutamiento por organizaciones criminales complican aún más la situación, dejando a muchas familias en la incertidumbre y la angustia.
