Varias comunidades rurales de Oaxaca enfrentan cortes de energía que han provocado caducidad de insumos médicos, poniendo en riesgo la salud pública.
En diferentes zonas rurales de Oaxaca, especialmente en regiones como el Bajo Mixe y el Istmo de Tehuantepec, se han presentado apagones que han afectado severamente la infraestructura de salud. La interrupción del suministro eléctrico provocó que refrigeradores con medicamentos y vacunas esenciales se apagasen, llevando a la caducidad de estos insumos críticos. La problemática no solo impacta en centros médicos, sino también en otras instituciones como escuelas y hospitales que operan en estas comunidades. A pesar de las reclamaciones y reportes a las autoridades, los cortes de energía persisten sin una solución definitiva, generando una preocupación creciente respecto a la continuidad de la atención sanitaria en la región. La interrupción del servicio eléctrico en estas localidades evidencia una vulnerabilidad del sistema energético y su repercusión en la protección de la salud pública, especialmente en zonas donde la infraestructura es limitada y dependiente de una energía constante para garantizar la conservación de medicamentos vitales. La demanda eléctrica en el país alcanza su punto máximo por las noches, cuando millones de usuarios en todo México encienden sus instalaciones, pero en zonas rurales como estas, la falta de energía pone en entredicho el acceso equitativo a servicios básicos. La problemática evidencia la necesidad de reforzar la infraestructura eléctrica y de salud en regiones marginadas para evitar futuras afectaciones.
