La protesta, convocada contra la violencia e inseguridad, terminó en disturbios y acusaciones de represión por parte del gobierno local y actores políticos.
La marcha de la Generación Z en la Ciudad de México, celebrada durante el fin de semana, culminó en incidentes que generaron controversia sobre la actuación policial y la participación de actores políticos. La manifestación, motivada por el aumento en la violencia y la inseguridad en el país, recorrió desde el Ángel de la Independencia hasta la plaza del Zócalo, reuniendo a diferentes sectores de la población.
Al llegar a la emblemática plaza, los ánimos se intensificaron cuando integrantes de un grupo conocido como el ‘bloque negro’ comenzaron a retirar las vallas que protegían Palacio Nacional, provocando enfrentamientos con los policías. Testigos en redes sociales reportaron el uso de gas lacrimógeno, extintores y agresiones a manifestantes no violentos, incluyendo un incidente en el que la policía derribó y golpeó a un hombre portando una bandera nacional.
Mientras tanto, la autoridad capitalina negó que existiera una represión y aseguró que el operativo se limitó a contener la marcha con policías desarmados, quienes solo portaban escudos y extintores. La gestión mostró su postura con cifras: más de 100 policías lesionados, 14 hospitalizados y 19 detenidos, en un marco donde también se investigan posibles excesos de fuerza. Sin embargo, también se acusó que detrás del evento había la organización de actores de oposición y la derecha política, quienes supuestamente intentaron impulsar una narrativa contra el gobierno.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum condenó la violencia y subrayó que en México no se reprime a los jóvenes. Afirmó que las acciones de algunos manifestantes -que incluso gritaron consignas contra su administración- forman parte de movimientos organizados desde la oposición para afectar la estabilidad política del país. La mandataria aseguró que su liderazgo se mantiene fuerte y que no permitirán que estos hechos les restan apoyo popular.
Este incidente refleja las tensiones sociales en un contexto de creciente polarización política y descontento, donde diferentes actores buscan influir en la agenda pública mediante movilizaciones y protestas. La historia reciente evidencia que las manifestaciones sociales en México continúan siendo un medio de expresión clave ante la percepción de inseguridad y la gestión gubernamental.
