Cerca de 110,000 ciudadanos de Venezuela residen en territorio mexicano, mientras las peticiones de refugio registran un aumento significativo.
Ciudad de México, México. México alberga a cerca de 110,000 ciudadanos venezolanos, entre migrantes, refugiados y solicitantes de asilo, consolidándose como un destino clave para la diáspora. La cifra, aunque fluctuante, representa un incremento sustancial desde 2020, según datos de la Plataforma de Coordinación Interinstitucional para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V) y estimaciones de organizaciones civiles.
El número de venezolanos en el país experimentó un notable ascenso a partir de 2015, intensificándose hasta 2020. Entre 2015 y julio de 2025, México expidió más de 100,000 tarjetas de residencia temporal y permanente, evidenciando un flujo migratorio constante. Sin embargo, las autoridades reconocen la dificultad para determinar la cifra exacta debido a entradas y salidas no registradas y retornos voluntarios. La Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) ha otorgado la condición de refugiado a más de 25,000 venezolanos desde 2013.
Las solicitudes de asilo por parte de ciudadanos venezolanos han experimentado un crecimiento exponencial en 2025. Entre enero y junio de este año, se registraron 9,663 nuevas peticiones, lo que representa un alza del 325% respecto al año anterior. Se estima que al cierre de 2025, las solicitudes podrían alcanzar las 80,000, superando las 45,000 registradas a mediados de año. A pesar de una tasa de reconocimiento de refugio superior al 60%, los retrasos administrativos y la falta de documentación mantienen a miles de personas en un estado de incertidumbre prolongada.
Un monitoreo reciente de R4V indica un cambio en la percepción de México entre la comunidad venezolana. Mientras que en 2024 el 69% consideraba riesgoso regresar a su país, en 2025, el 76% ve a México como destino final, y la intención de migrar a Estados Unidos ha disminuido significativamente del 73% al 35%. Esta tendencia subraya la necesidad de reforzar los mecanismos de protección, inclusión social y vías de integración para esta población.
La comunidad venezolana en México se caracteriza por ser joven y altamente calificada. El Censo de Inegi de 2020 reveló que el 64.8% de los venezolanos tenía entre 20 y 49 años, con una edad promedio de 33 años. Además, el 67% contaba con estudios universitarios o superiores, y el 80.3% formaba parte de la población económicamente activa, destacando en sectores como servicios, comercio, y profesiones científicas e intelectuales.
A pesar de su alta cualificación, muchos migrantes venezolanos enfrentan barreras significativas para su integración laboral, incluyendo la falta de documentos, pasaportes vencidos y largos tiempos de validación académica. El costo de la renovación de pasaportes, estimado en unos 300 dólares, se suma a estas dificultades. Como resultado, muchos profesionales se ven obligados a trabajar en oficios como conductores de aplicaciones mientras esperan la revalidación de sus estudios.
Paralelamente, el flujo de remesas de México hacia Venezuela ha mostrado un incremento notable, pasando de 254,657 dólares en 2018 a 18.6 millones en 2024. En los primeros tres trimestres de 2025, se enviaron 13.2 millones de dólares, lo que refleja la creciente importancia económica de la diáspora venezolana en México.
El contexto migratorio venezolano en México se enmarca en una crisis humanitaria sin precedentes en su país de origen, que ha forzado a millones a buscar refugio y oportunidades en el extranjero. México, por su ubicación geográfica y políticas migratorias, se ha convertido en un punto de tránsito y, cada vez más, de destino. La integración de esta población representa un desafío y una oportunidad para el país, requiriendo políticas públicas que aborden tanto las necesidades humanitarias como las de desarrollo a largo plazo.
