La renovación de espacios industriales y la llegada de empresas como Mercado Libre y Zara refuerzan su papel en la distribución rápida en la capital mexicana.
Vallejo ha emergido como uno de los principales polos logísticos en la Ciudad de México, gracias a una serie de remodelaciones y desarrollos estratégicos en la zona. La urbanización de antiguos edificios industriales en un contexto de renovación urbana ha atraído a empresas que buscan velocidad y eficiencia en sus entregas. La presencia de gigantes como Mercado Libre y el conglomerado de moda Zara, que operan centros de distribución en el área, refuerza el valor de Vallejo para la logística urbana. Estas instalaciones, modulares y de menor tamaño que los tradicionales hubs del Estado de México, están diseñadas para mover mercancía rápidamente en tránsito hacia diversos destinos finales en la ciudad, reduciendo tiempos y costos de transporte.
Es importante destacar que la estructura de estas bodegas responde a una lógica de distribución ágil, en la que la rapidez en la salida de productos marca la diferencia competitiva. Mientras en otros centros logísticos se prioriza el almacenamiento prolongado, en Vallejo el enfoque está en la velocidad y la rotación de inventarios. La disponibilidad de espacios en la zona permite a las empresas instalarse en plazos cortos, manteniendo un equilibrio en la oferta que favorece la competitividad.
A pesar de su proximidad a áreas residenciales, la convivencia entre la actividad industrial y la urbanización reciente ha sido pacífica, gracias a regulaciones claras y a la separación marcada de las zonas de operación. La zona continúa siendo un importante núcleo de logística no contaminante, vital para el funcionamiento eficiente de la ciudad y su distribución comercial.
Este proceso de transformación en Vallejo refleja un cambio en las estrategias logísticas urbanas, donde la proximidad se vuelve esencial frente a las largas cadenas de suministro y los altos costos de transporte en zonas alejadas. La infraestructura construida, aunque modesta en comparación con antiguos hubs, se adapta perfectamente a las demandas actuales de entrega en 24 horas o menos, consolidando la zona como el nuevo corazón logístico de la capital mexicana.
