Ciudad de México. – Xaneri Merino, una mujer trans originaria de San Pedro Jicayán, ha transformado el telar de cintura en un acto de resistencia cultural y de afirmación LGBTQ+. Desde pequeña, Merino desafió las normas de género impuestas por su comunidad indígena, donde el tejido era visto como una actividad exclusiva de mujeres.
Merino aprendió a tejer en secreto bajo la tutela de su abuela, quien le enseñó no solo a crear textiles, sino a conectar con la naturaleza y la cultura de su linaje mixteco y zapoteca. A través del telar, Merino comparte su identidad y los valores de respeto hacia la tierra, enfatizando que el tejido es un reflejo de las historias y experiencias personales.
La vida de Merino no ha estado exenta de desafíos. A los 15 años, fue castigada por algunos miembros de su comunidad por atrever-se a tejer, lo que la llevó a un distanciamiento temporal. Sin embargo, su paso a Ciudad de México para estudiar Comunicación le permitió reconciliarse con su pasión por el telar, usándolo como un medio de sanación y expresión personal.
En sus talleres, Merino empodera a la comunidad LGBTQ+, enseñando que el telar no es solo una herramienta artística, sino también un espacio seguro para explorar la identidad. Sus alumnos, como Emilia Freire y Kristhian Cravioto, destacan la importancia de desafiar las normas de género y encontrar en el tejido una forma de vivir auténticamente.
El telar de cintura, un recurso tradicional, requiere dedicación y tiempo, con cada “huipil” que toma semanas en finalizarse. Merino enfatiza que, aunque las técnicas evolucionen, el compromiso con la cultura y la identidad se debe mantener. Su historia evidencia cómo el arte puede ser un poderoso medio de resistencia y reivindicación.

