Luján, Buenos Aires. – La Conferencia Episcopal Argentina conmemoró el primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco en una misa celebrada en la Basílica de Luján, donde se reflexionó sobre la necesidad de unidad en el país.
La ceremonia, encabezada por el Arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, contó con la participación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, así como del gobernador Axel Kicillof. Sin embargo, la vicepresidenta Victoria Villarruel no asistió, atribuyendo su decisión a la politización del evento.
García Cuerva destacó que “más que nunca la Argentina necesita de esa cultura del encuentro” y lamentó que las diferencias políticas hayan llevado a la incapacidad de convivir. En sus declaraciones, subrayó la importancia de considerar al otro como un aliado y no como un enemigo en el contexto actual.
Villarruel, por su parte, expresó su preferencia por estar en un entorno más cercano a la comunidad, en lugar de participar en un homenaje que consideró excesivamente político. Al optar por la Basílica María Auxiliadora, donde fue bautizado Jorge Bergoglio, reafirmó su coherencia con sus creencias y su deseo de recordar al Papa.
El acto significó una ocasión para que otros líderes políticos estuvieran presentes, aunque notable fue la ausencia del presidente Javier Milei y de varias figuras clave del gobierno. Kicillof, entre otros, hizo hincapié en que el legado de Francisco debe ser recordado en acción y enseñanza, más allá de imágenes en fotografía.


